El secreto de la eficacia de esta arena reside en su distribución inteligente de granos, que varían de gruesos a finos. Esta estructura permite que los líquidos pasen inmediatamente de la superficie al fondo del arenero, evitando la formación de barro e impidiendo por completo que la arena se adhiera a las patas de su gato. Además, la inclusión del mineral natural de montmorillonita garantiza una capacidad superior de retención de olores. En sinergia con el carbón activo, este mineral captura y neutraliza las partículas que causan el mal olor, manteniendo el ambiente limpio, libre de polvo y agradable por mucho más tiempo.